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Francis: Engaño colorido

Luis Enrique Ramírez | 01:20 - 04 Junio 2013

Era su momento estelar: Francis tenía ante sí oportunidades que ningún travesti imaginó antes en el mundo del espectáculo: cine, teatro, televisión… Moriría 15 años después igual que como la encontré en esta entrevista: en lo alto de la fama y sin envejecer. Tal vez, como hubiera querido…

 

Tras la presente entrevista, volví a ver a Francis en dos ocasiones más: la primera en el legendario bar gay de Neza “Spartacus” y la segunda en el concierto de Liza Minnelli en el Metropolitan en 1997, donde le di la noticia de que nuestro diálogo formaba parte de un libro con mis entrevistas editado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. El hecho la halagó, sobre todo cuando le mencioné algunos de los personajes incluidos en el volumen: Lola Beltrán, Angélica María, Chavela Vargas, Gloria Trevi… Prometí llevárselo, cosa que nunca cumplí.

 

Muchos años después, en octubre de 2007 cuando yo ya residía de vuelta en Sinaloa, me enteré de la muerte de Francis, en un hospital, víctima de trombosis. Como a muchos, la noticia me tomó desprevenido: no parecía ser el momento para ver apagarse su resplandor.

 

Queda en el recuerdo aquella charla, cuyo título obedece a un poema de Sor Juana que transcribo a continuación:

 

Este que ves, engaño colorido,

que, del arte ostentando los primores,

con falsos silogismos de colores

es cauteloso engaño del sentido;

 

éste, en quien la lisonja ha pretendido

excusar de los años los horrores,

y venciendo del tiempo los rigores

triunfar de la vejez y del olvido,

 

es un vano artificio del cuidado,

es una flor al viento delicada,

es un resguardo inútil para el hado:

es una necia diligencia errada,

es un afán caduco y, bien mirado,

es cadáver, es polvo, es sombra, es nada.

                                                                                                                   LER

 

 

 

“Del arte ostentando los primores…”

 

 

Luis Enrique Ramírez

 

 

Francis toma asiento frente al espejo de marco iluminado, en su camerino del Teatro Lírico, y la bata oriental que porta se abre para dejar al descubierto y al desconcierto su pecho liso y sus muslos envueltos en medias de red. Delgado, de estatura media, el cabello castaño a los hombros, sin gota de maquillaje el rostro anguloso, Francis es encarnación de la androginia.

 

Permite develar el misterio que rodea a todo travesti al conceder la entrevista mientras lleva a efecto el cuidadoso aunque rápido ritual que lo transforma a la vista en una mujer de belleza deslumbrante que por las noches aparece en el escenario para arrancar carcajadas primero con sus chistes y luego murmullos de admiración con sus imitaciones de Silvia Pinal, Lupita D’Alessio, Isabel Pantoja y Vikki Carr.

 

¡Si supieran la chinga que es la cambiadera! Cuando no se me sale una chichi se me sale un güevo. Perdónenme las palabrotas, pero ya saben que aquí hasta las mentadas de madre son con todo respeto. ¡Es que yo agarro el micrófono y parece que me da cagalera cerebral! ¡Me salen más pendejadas que a Raúl Velasco! La diferencia es que yo acepto que son pendejadas y no ando diciendo que las aprendí en el Tíbet…

 

Habla con velocidad asombrosa en la escena y fuera de ella, aún cuando al ser entrevistado guarda una permanente actitud de alerta respecto a cualquier alusión a su vida privada. El morbo acerca de su intimidad es una sombra con la que Francis, como cualquier otro travesti, ha debido cargar a lo largo de su vida. 

 

“El otro día pasó una cosa muy chistosa: estaba yo sin maquillaje aquí afuera, me entretuve platicando con uno de los revendedores, y en eso pasa una señora con un niño, se paran a ver las fotos del show que hay a la entrada y el niño le pregunta, señalando una mía: ‘Mamá ¿verdad que es hombre?’. La señora le dice que sí. ‘¿Y por qué se viste de mujer?’ Entonces ella le responde: ‘Porque es un artista y es su trabajo’… Ahí me dí cuenta de que la gente ya me ve como artista y respeta lo que hago. Porque la respuesta más fácil hubiera sido: ‘¡Ay pues porque es maricón!’… ¿Sí o no?”.

 

Hace 14 años Francis inicio, veinteañero, su carrera dentro del travestismo. Recién llegando a la ciudad de México de su natal Campeche, se integró a un grupo llamado Les Femmes con el que recorrió el país; vivió temporadas largar en Puerto Vallarta, Mérida y Veracruz, y un día hace ahora cinco años, el empresario Enrique Vidal le propuso encabezar un espectáculo en el Teatro Fru-Fru. La chispa de Francis empezó entonces a convertirlo en un fenómeno de la popularidad que lo ha llevado a estelarizar programas de televisión, a incursionar en el cine y en los palenques y a realizar giras incluso a los Estados Unidos con su Show de Francis.

 

“Yo siempre tuve mucha fe en mí, siempre pensé que lo que hacía estaba bien, y pues aún en rachas malas siempre he vivido de lo mismo. Nunca he recibido agresiones del público; para mí el escenario ha sido siempre el lugar más seguro del mundo”.

 

Fue registrado hace 34 años con el nombre de Francisco García Escalante y desde sus inicios en el espectáculo decidió llamarse Francis. “Me gustó porque es como Cristian, como Michel, es between ¿no? Y qué bueno que todo se junte para hacer de Francis un personaje que al público le gusta”.

 

- ¿Es un personaje Francis?

 

- Sí, definitivamente sí. Más que cualquier otra cosa, Francis es un personaje creado para divertir.

 

- ¿Se le parece en algo a usted?

 

- Sí, sí, ya me acostumbré a Francis y vivo con él las 24 horas del día.

 

- ¿Su show es el mejor?

 

- Pues yo no sé si es el mejor o es el peor, pero si es el único que se ha apegado completamente a lo que es la línea de un espectáculo travesti: ninguno de nosotros esta operado o inyectado, nada de eso, nunca nos andamos vistiendo de mujer para engañar a nadie ni para prostituirnos ni para desahogarnos, lo hacemos porque, pues, es nuestro trabajo, nos gusta, nos llena.

 

- Es decir, en su vida diaria usted es…

 

- …Como cualquier persona normal.

 

- Entonces ¿no es cierto que los travestis se sienten mujeres atrapadas en cuerpos de hombre?

 

- No, nada de eso, son… Bueno, cada cabeza es un mundo, pero al menos en la mía no es así, ni en la de la gente que trabaja conmigo; todos son chicos muy normales, ninguno esta operado y… Nuestra vida privada es otro rollo ¿no? Pero respetamos mucho lo que hacemos y ¡ya!, no hay nada de misterio, de que vivimos como vampiresas, ¡nada!, nada, pero absolutamente nada de eso! Estamos felices con nuestra condición, con nuestro trabajo, con nuestra manera de hacer cosas, y sin ninguna complicación, te lo aseguro.  

 

 

*   *   *

 

 

 

Francis ha recogido su cabello hacia arriba en una cola. Extrae de un pequeño cofre numerosos estuches de maquillaje mientras a su derecha resplandecen los vestidos que lucirá más tarde. Difumina hábilmente sobre su rostro una base cosmética. 

 

- Maquillarme no me lleva más de 20 minutos. Ya está bastante ensayadito ¿no?.

 

- ¿Lo que dice en el escenario también está ensayando?

 

- Son rutinas que yo he ido creando, chistes que me cuentan, cosas que salen por ahí. No tengo nadie que me escriba rutinas, todo es bajo ocurrencias y pues fíjate que hasta funciona más porque es más espontáneo. Tengo un guioncito hecho por mí mismo pero siempre le ando poniendo, le ando quitando, le ando variando, porque afortunadamente mu público repite mucho, entonces hay que darles cosas diferentes siempre ¿no?

 

 

 

*   *   *

 

 

¡Qué buen desmadre estamos echando! ¿A quién quieren ver ahora? ¡¿A Jotomía?! No, en este show no incluímos maricones. ¡Es que no se puede ser tan puto y abanicarse tan contento! ¡Que se vayan a jotear a España, aquí con Juan Gabriel y conmigo tenemos suficiente!

 

“Yo siempre he trabajado para público familiar, afortunadamente. El público gay es muuuy culero, siempre está dispuesto a recortarte. Es frustración, porque pues no todos podemos hacer lo mismo y ¿a quién no le gusta sentirse admirado, aplaudido, deseado?... Yo lo único que exijo es respeto. Siempre me dicen ‘Ay, no sé cómo hablarte, si de él o de ella’. Les digo: pues no te compliques la existencia, a mí me puedes decir de él o de ella siempre y cuando me hables con respeto. Ahora, si me dices ‘ella’ para burlarte o ‘el’ para reírte, me vas a escuchar, ¿verdad?, me voy a defender…”

 

-¿Y a usted cómo le gusta hablar de sí mismo?

 

-En masculino, de mí siempre hablo en masculino.

 

En televisión, Francis se presenta indistintamente en Televisa y en canal 13. Lo mismo ha estelarizado un capítulo de Mujer, casos de la vida real y el programa de Verónica Castro Mala Noche ¡no! Que las emisiones de Luis Carbajo. “Nunca he vivido de la televisión, y no creo ser tan importante ahí para que me veten, pero para mí esa política de ‘yo soy tu dueño’ no existe, ¡olvídalo!”.

 

- ¿Es usted el primer travesti profesional que aparece en televisión?

 

- Sí, creo que sí pero pues por qué no ¿verdad? El talento no tiene sexo y si pasan en televisión a Locomía, que no me pasen a mí, ¡ah chingá! Ojalá que la gente que apoyan valiera siempre la pena, pero pues veo muchas porquerías que les da por presentar y por ensalzar y por hacer que suban y pues eso sí me da pena. Hablo de un Locomía por ejemplo, o de cualquiera de esos grupitos chafas, de esas gentes afectadas que, la verdad, talento no tienen, únicamente es el morbo y el escándalo…

 

-¿Usted ha estudiado alguna disciplina artística?

 

- No, nunca. Yo pienso que la gente que nace para esto, nace. Para mí no existen ni las escuelas de actuación ni los centros de capacitación ni nada de eso porque vé: ¿Qué nos ha dejado un Centro de Capacitación de Televisa? ¡Pura mierda! Puras gentes que actúan nada más para la cámara. ¡Ay no nono! Y están envanecidas hasta decir basta. De verdad.

 

- Y al cine ¿cómo llego?

 

- Mira, yo entré a las películas más que nada por promoción, pero sinceramente me arrepiento mucho, cuando las he visto me ha dado una vergüenza terrible haber contribuido a la destrucción de nuestro cine mexicano. La primera fue hace poco más de cuatro años: Las borrachas, de los señores Agrasánchez; fíjate que esa no me disgustó, porque no tiene nada grotesco. Luego me llamaron para hacer El  garañón pero imagínate, con el Caballo Rojas, es la película del yoyo: yo, yo, yo. Él es el más guapo, es el que se viste de mujer, el que se echa a todas las viejas, el que esto y el otro. Mi personaje pasó desapercibido. Luego vino una que se llamó En un hotel nadie duerme, que me entusiasmó pero ¡ay Dios mío!, terminada la película veo que de mi personaje no quedó nada, bueno, ni crédito tengo. Que estúpidos los productores porque me pagaron una lanota, y si yo me doy el lujo de sólo con mi nombre llenar un teatro, ¡puta!, era para que me anunciaran. ¿Cómo es posible que vaya grande el nombre de Jacaranda Alfaro y el mío ni aparezca? Ah pero claro, la película muestra chichis, nalgas, que se están cogiendo a una, que por allá se están echando a la otra, Chatanooga con su gran barriga haciendo visiones, bueno… La cuarta no la quería yo hacer, pero les puse un montón de condiciones y todas las aceptaron, entonces ya vino el compromiso, la hice y también fue una mierda: De supermacho a superhembra, con Charly Valentino y toda la mexicanada.

 

-¿Ha tenido mala suerte?

 

-Sí, en el cine he corrido con muy mala suerte. Y te juro que he rechazado como 15 o 20 películas. Digo ¡ya basta! ¿Qué siempre un travesti va a tener que hacer un hombre que se viste de mujer y cuando se le cae la peluca lo madrean? ¡Pues no! Es ridiculizarme a mí mismo, a mi imagen; ya lo hice en tres películas, no lo vuelvo a hacer. Hay muchas situaciones muy graciosas, véLa jaula de las locas por ejemplo, ve ¿Eres tú, Charlie?, ve Jóvenes corazones gay, tienen personajes travestis divertidísimos, como cualquier ser humano que se mete con una situación jocosa y se enreda la existencia… ¿El beso de la mujer araña? Esa se me hace más para un actor de carácter. Yo me considero más un actor travesti ¿no?

 

 

 

*   *   *

 

 

Coloca sombra oscura para resaltar los pómulos, ya de suyo pronunciados. Agranda sus ojos a base de colores varios y pestañas postizas con mano experta. Un pase de bilé lo vuelve radiante. La peluca rubia y un vaporoso vestido blanco lo convertirán, con la ayuda de luces y coreografía, en Silvia Pinal, la primera de sus imitadas  “y mi hada madrina”. Francis es la ilusión hecha mujer. “La ilusión, la fantasía y la creatividad son mis materiales de trabajo”, afirma.

 

- Hacer el papel de una mujer es el más difícil. Al principio se me hizo muy difícil caminar con zapatillas, mover las manos con naturalidad, porque de eso se trata, de no hacer a una mujer afectada ni sobreactuada… Para las imitaciones, escojo a las artistas que me gustan, las veo en videos, en películas, y me las fusilo en cada gesto, en cada movimiento. Es un trabajo muy creativo, de muchos detalles y de muchas horas de trabajo…

 

-¿Esto es arte?

 

-Sí, yo creo que sí es arte. Es como para un actor puede ser interpretar a Hamlet. Y para nosotros es muy difícil personificar a una figura comercial que conoce todo mundo, porque no se trata de parecerse a ella, eso es casi imposible; se trata de crear la ilusión de que es la artista a la que están viendo. Para eso hay que despertar la imaginación del público, y esto se logra haciendo las cosas bien. Nosotros no comenzamos con toda esta producción que tenemos ahora, comenzamos de una manera mucho más humilde, incluso nos poníamos nosotros mismos a bordar, a coser nuestras cosas pero siempre que brillara y se viera bonito ¿no? Nunca había ni una malla rota ni un zapato sin tapas ni una peluca sucia o mal peinada. Y eso pienso que es parte de la magia que le das al público…

 

En su actual show Francis realiza 14 cambios en escena, con vestidos de dos mil dólares cada uno, su gira más reciente fue a Los Ángeles, Miami y Fresno, y en septiembre debutará en Las Vegas con su compañía de ocho travestis y cuatro bailarines. Su popularidad entre la población latina de Estados Unidos ha sido sorpresiva para él mismo y la debe, considera, a sus cassettes de chistes –“me pusieron en cinta” -; el número cinco acaba de aparecer y se anuncia ya como El quinto de Francis

 

“Te aseguro que si cantara yo ópera no me conocería nadie, pero con los chistes y cuentos colorados y albures y tantas… pendejadas que digo, todo mundo sabe de qué se trata. Te juro que el primer cassette, hace cinco años, lo saqué para tener un poco más de currículum, no por ganar dinero, pero cuando me lo encontré pirateado en la calle me quedé con la boca abierta. El otro día ví uno que decía Francis contra Polo-Polo, y ponían un chiste mío y un chiste de él, otro mío y otro de él. ¡Ay Dios mío –dije–, ése yo nunca lo hice, si al señor ni lo conozco!”.

 

- ¿Lo que es ahora Francis era su meta?

 

- Pues yo creo que sí, al menos yo me siento muy contento, muy satisfecho de lo que he hecho hasta ahorita. Pienso que ya encontré el camino ¿no? Ahora el chiste es recorrerlo…

 

- ¿Es feliz?

 

- Hasta donde se puede, sí…

 

- ¿Es difícil la vida de un travesti?

 

- Sí, es muy difícil, se sufre mucho. Vivimos en una sociedad cien por ciento machista, entonces…

 

El aviso en el camerino de “primera llamada” pone fin a la entrevista. Francis únicamente complementa:

 

- Pero… Yo pienso que con una actitud positiva sales adelante ¿no? Si no te vives amargado ‘Ay, por qué me tocó esto’, sales. Esa es mi idea… Pero sí, de que es difícil, ¡uuuuh…!

 

Ustedes y yo tenemos algo en común: ¡nos encanta el desmadre! Y esos aplausos ¿saben qué? No se los pago ni a punta de chingadazos…

 

 

El Financiero, Junio de 1992


Publicado el Martes, 04 Junio 2013 01:20
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