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Alias "Lola La Trailera"

Guadalupe Castro | 00:00 - 18 Junio 2013

Rosa Gloria Chagoyán me concedió la entrevista que para mí es, amén de una de las más hilarantes de mi carrera, la única que me mereció el elogio encendido de mi amigo Carlos Monsiváis, tan fraternal en lo personal, como exigente en lo profesional. 

 

Disculparán los lectores que este servidor se despoje de falsa modestia al narrar esta anécdota que rodeó a la entrevista pero, la verdad sea dicha, mi pública y cercana amistad de casi dos décadas con Monsiváis bien me permitiría “adornarme” más, sobre todo ahora que él no vive para desmentirme. 

 

La realidad es que mi trabajo nunca entusiasmó mayormente al cronista no oficial de México. Evidentemente la nuestra no fue una relación intelectual, sino estrictamente amistosa, en la que el elemento preponderante fue siempre la risa. Diariamente esperaba la llamada de Carlos (sus muy cercanos nunca le llamamos “Monsi”) después de las 10 de la noche para despedazar con nuestras bromas a los amigos comunes. En realidad nos veíamos poco. Pero todas las noches, religiosamente, hablamos por teléfono. Así fue durante muchos años, hasta que mi vida dio un vuelco que a él lo sobrepasó. No lo supo entender, y se alejó. La amistad continuó, pero a la distancia.

 

La referencia a Monsiváis es necesaria en esta entrevista no sólo porque él la calificó de “genial”, sino porque es parte del diálogo con la entrevistada, en uno de los momentos más cómicos de la charla.

 

Excéntrico como era Carlos, recién había aparecido como “actor” en una película de la saga de La Guerrera Vengadora, igual que apareció en otros filmes desde su juventud como fue el caso de Los cachorros en 1971. A Rosa Gloria Chagoyán y su marido el productor Rolando Fernández, lo acercó Margo Su, a quien no dudo en considerar la mejor amiga que haya tenido Monsiváis. Amiga mía también, queridísima, Margo murió en 1993, en el más inesperado de los momentos. Fue la única ocasión en que vi a Carlos superado por el sentimiento; varias veces interrumpió la lectura de su texto en el homenaje que Ofelia Medina organizó para Margo (actriz, bailarina, empresaria teatral del “Blanquita” y, en sus años finales, escritora y articulista de La Jornada) en el Teatro de Las Vizcaínas. Margo, por cierto, aparece también en La Guerrera Vengadora II, en el papel de un hombre, “un chino muy guapo”, decía ella. 

 

Centro mi comentario en Carlos Monsiváis y en Margo Su porque estas introducciones a mis viejos trabajos periodísticos en RETRODIGITAL las hilvano de recuerdos, y lo cierto es que el personaje de la entrevista que hoy nos ocupa, Rosa Gloria Chagoyán, no me dejó nada, salvo la risa que usted, amigo lector, podrá percibir en el texto; aspiro a que, en el mejor de los casos, también sea para usted ocasión de, al menos, una sonrisa.

 

LER

 

 

 

Rosa Gloria Chagoyán: No es “La Mujer Maravilla”, no es “La Rambo Mexicana, no es “Supermana”, es… ¡Lola la Trailera!

 

 

Luis Enrique Ramírez

 

 

Rosa Gloria Chagoyán ve con ansiedad el plato de chicharrones que su esposo, Rolando Fernández, comienza a devorar. Ha llegado a la Fonda Santa Anita con el hambre atrasada y atrasada media hora respecto a lo acordado, pero no se disculpa y está en su derecho: las divas no piden perdón.

 

La concurrencia entera del restaurante la contempla. Su metro 72 de exuberancia le impediría pasar desapercibida aún no siendo famosa. Viste completamente de negro. El pantalón sugiere sus formas, las botas se ciñen a las pantorrillas, la chamarra deja ver con discreción lo que con generosidad permitiría la blusa strapless sola. El cabello es rubio, y ella sonríe todo el tiempo. 

 

Su esposo, productor y guionista de todas sus películas desde Lola la Trailera, es su principal promotor:

 

“La verdad de las cosas, Rosa Gloria es una mujer inmensamente bella. En su espectáculo lleva 12 o 14 bailarinas y mi deber es buscar puras guapísimas, no podemos meter ninguna fea. Pero cuando entra Rosa Gloria les parte… la progenitora de sus días. Es una mujer que tiene ese carisma, tiene el sexy que se proyecta a través de los ojos, del alma…”

 

¿Y a usted no le dan celos?

 

– Noooo, hermano. Al principio sí, pero ahora, mira yo con ella soy guarura, cargador, ingeniero de sonido, ayudante, escritor, compañero de aventuras, productor, actor, y de repente en los palenques algunos llegan y me dicen: “Oye  qué buena está ¿verdad?” “¡Oye qué cuerazo de vieja!” A mí me da risa. Pero es que, te digo, es una belleza… Una belleza inocente, una belleza… ¿Cómo se dice lo que sienten los hijos por las madres? ¡Ternura! Es una belleza con ternura, un sexiy con ternura, una combinación muy especial la que tiene Rosa Gloria: sexy pero tierna, agresiva pero no violenta, no sé cómo te podría decir…”

 

En lo que encuentra la frase justa, las preguntas se dirigen a Rosa Gloria Chagoyán. Con ella es la entrevista. Ha accedido luego de mil llamadas telefónicas. “No tengo tiempo, mi amor.” Cuando no filma, presenta su show en rodeos, ferias, bailes, palenques y teatros de la República y Estados Unidos. Trabaja, dice, todos los días del año. “Siempre he sido muy trabajadora”. Antes de Lola la Trailera hizo 40 películas, fotonovelas, telenovelas, comerciales, fue animadora de radio y televisión. En 1983 vino el taquillazo.

 

– Yo estaba buscando un cambio dentro de mi trabajo –recuerda. Era un momento de una búsqueda por algo más, y dije: bueno, he trabajado en muchas películas para otras personas, ahora quiero trabajar en una película para mí misma. Así hicimos el plan de Lola la Trailera, lo diseñamos entre Rolando Fernández y yo, y gracias a Dios gustó muchísimo al público.

 

– Se convirtió usted en un ídolo popular.

 

– Sí, a mí me gusta mucho tener ese contacto y estar tan… 

 

Esta tarde las palabras parecen escasear. Rosa Gloria, sin más, apaga la grabadora, Levanta la cara, se lleva los dedos al mentón, vuelve a encender la grabadora y completa:

 

– …tan identificada con mi gente.

 

 

*   *   *

 

No le interesa ser una actriz de élites, afirma. En otro tiempo, tras concluir la carrera de actuación, “pues sí hubo un momento en que decía: yo quiero ser la mejor actriz de teatro clásico que hay, pero conforme la vida te va llevando y conforme vas conociendo realmente lo que es el trabajo, me dí cuenta que no, que lo que yo quiero es trabajar para mi gente. En diferentes épocas de mi vida he trabajado haciendo labor social y siempre he estado muy cerca del pueblo.”

 

– ¿Surge usted de las clases populares?

 

– Pues vengo más bien de una clase media.

 

-¿Qué le da el contacto con el pueblo?

 

– Mucho. Es gente tan linda de verdad, es gente que tiene un gran amor por la vida, por la familia, por el amor también, entonces esa gente hace que uno aprenda a valorar muchas cosas. Ellos, por ejemplo, se quitan el pan de la boca para dártelo, se quitan el suéter para dártelo.

 

Rolando vuelve a intervenir, dejando a un lado el chicharrón:

 

– Yo quiero, agradeciéndote tu generosidad, aclararte una cosa: que Rosa Gloria es de extracción de pueblo. No clase media. Ella nace de pueblo. Orgullosamente pueblo, digo, y orgullosamente seguimos siendo pueblo. Por eso yo creo que nos entiende el gran público, la gran masa, porque somos parte de esa presencia, de esa raíz. A Rosa Gloria le dieron con la puerta en la cara cuando empezaba con sus películas, con sus discos, luchó contra la corriente sin tener una compañía disquera, sin tener una compañía productora, sin tener nada…

 

– ¿Hasta que encontró a Rolando Fernández, Rosa Gloria?

 

– Huy, desde luego, claro. Hicimos una mancuerna de trabajo maravillosa. Nos entendemos muy bien, y logramos… ¿Qué logramos, mi amor? –se dirige a él, que responde:

 

– Bueno, pues hemos logrado, aparte de luchar, encontrar formas de financiamiento que no existían para el cine. Hemos logrado llegar con nuestro cine a Corea, Japón, La India, África, Alemania. En América Latina no se diga, en Estados Unidos es un éxito arrollador. Es más, se puede decir que el éxito viene de Estados Unidos para acá, allá empezó el éxito de las películas de Rosa Gloria Chagoyán, es ídolo de más de siete u ocho millones de latinos, por eso le acaba de dar un reconocimiento el Congreso de la Unión de Estados Unidos por sus películas, por su mensaje, su lucha contra la drogadicción, su lucha contra el mal. Subliminalmente, siempre proyectan eso las películas de Rosa Gloria Chagoyán, y allá se le considera a ella un ídolo, un héroe, un patrón a seguir por las juventudes latinas.

 

 

*   *   *

 

La actriz aprovecha para llegarle al chicharrón. Toma una tortilla y se hace un taco mientras su esposo continúa:

 

– Rosa Gloria es una mujer de acción que sabe montar perfectamente a pelo, montar en motocicleta, manejar helicóptero, planeador, sabe box y sabe karate, tiene la carrera de danza clásica, tiene la carrera de arte dramático, es de las únicas mexicanas que han obtenido un lugar internacional de belleza –fue Miss Caribe Internacional en Maracaibo, Venezuela–. Pero aparte de esa belleza, que es ya un don que Dios le dio, la dureza de su cuerpo, ella es una apasionada del deporte; hace dos horas diarias de gimnasio, levanta 100 kilos de peso con las piernas, por decirte algo, y luego baila dos horas diarias. Todo eso la hace mantenerse en una forma tan sensacional. Por eso su éxito. Es la única mujer de acción que ha existido en la historia del cine mexicano. Ella es la única que nace, y nace un cuerazo de mujer. Por eso no podemos utilizar “doble” para las escenas de peligro. ¿Cómo le rellenas al “doble” esas formas? ¡Es la MujerMaravilla, es la Supermana de México, la Rambo mexicana!

 

"En enero comenzamos el rodaje de una nueva película, Juana La Cubana, e inmediatamente después iniciamos Lola la Trailera IV. En la primera parte luchó por su padre, luego luchó contra la mafia y ahora lucha por su raza, por la gente que están matando en la frontera norteamericana. Es una película de denuncia, de un contenido sensacional, social, pero comercial, con la espectacularidad que rodea los filmes de Rosa Gloria Chagoyán. Vamos a plasmar en esta película todo el dramatismo de esta gente que va a Estados Unidos a buscar un pedazo de pan…"

 

 

*   *   *

 

– ¿Usted es una luchadora social, Rosa Gloria?

 

La pregunta llega justo en el momento en que la actriz da una mordida a su taco. Apura el bocado, sin masticarlo, y el reportero no puede evitar sentirse responsable de lo que ocurrirá con la digestión de la entrevistada.

 

– Sí, mi amor… Mmmm… Siempre he sido luchadora, mi amor, toda mi vida he luchado… Mmmm… Y además todo me ha costado mucho trabajo ¿eh?.. Pero sí soy luchadora social, sí he trabajado por muchas causas y he tratado, con lo que está en mis manos, siempre ayudar al que lo necesita.

 

– ¿Y se siente “la Rambo mexicana”?

 

– Bueno, es lo que dicen, la gente lo dice así, me dicen “tú eres como la Rambo mexicana”, y yo digo bueno… Pero yo soy la mujer de la acción y la aventura y eso sí me encanta, me fascinan las películas de aventuras y de acción. Desde niña fui muy atrabancada, me gustaba nadar hasta lo más hondo, subirme a los árboles, andar en la azotea… Por eso decidí hacer películas de acción, y cada una, gracias a Dios, la hemos podido hacer mejor que la anterior. Nuestra nueva película, La guerrera vengadora II, considero que es la mejor que hemos hecho, la más difícil, la que más trabajo nos ha costado, la que más dinero ha costado, y pues donde más nos hemos arriesgado físicamente también.

 

 

 

*   *   *

 

La guerrera vengadora II, aventuras de una mujer que lucha contra el pandillerismo montada en motocicleta, anuncia en el reparto, además de Chagoyán y Fernández, a Jorge Vargas, Tun Tun, El Borras, EL Polivoz, El Pelón Solares, Carlos East, Edna Bolkan, Silvia Manríquez, Condorito y Carlos Monsiváis.

 

– ¿Carlos Monsiváis?

 

– Tuvimos el honor y la gran alegría de que nos apoyara en esta película –dice Rosa Gloria. Le agradezco mucho de verdad a Carlos Monsiváis porque esto demuestra que una película comercial también puede ser buena. Antes, la crítica decía que sólo las películas intelectuales eran buenas, y que las comerciales, todas, eran malas. Pero no es así, nosotros no lo consideramos así, y aquí pues el señor Carlos Monsiváis nos está apoyando para demostrar que una película comercial puede tener mucha calidad.

 

– ¿Usted ya lo conocía?

 

– Lo conozco. No llevo una relación muy íntima con él pero lo reconozco y lo admiro.

 

– ¿Qué papel hace él?

 

Contesta Rolando Fernández:

 

– ¡Un capo de la mafia!

 

Ríe, y el chicharrón se le atora. Sufre un ataque de tos. Rosa Gloria le replica: “¡Ay no, no digas eso!” Sin recuperarse del todo, el productor añade:

 

– No. Es un intelectual que está de invitado en una fiesta donde hay muchos magnates. Llevan a unas muchachas muy guapas, entre ellas a Rosa Gloria, y entonces don Carlos Monsiváis, con su estilo peculiar, hace unas exclamaciones en cuanto a la belleza de la mujer mexicana. Lo hace de una forma muy simpática, pero con una gran profundidad literaria.

 

– ¿Usted escribió el parlamento?

 

– No, son cosas que a él se le ocurrieron, sus diálogos son de la cosecha de él y a la gente que ha visto la película le han parecido seeensacionales.

 

Suena el teléfono celular. Fernández lo contesta mientras la pregunta siguiente se dirige a su esposa.

 

– Y usted, Rosa Gloria, ¿ha leído a Monsiváis?

 

La actriz abre los ojos con desmesura, mueve la cabeza negativamente y se lleva el dedo índice a los labios al tiempo que cubre el micrófono de la grabadora.

 

 

*   *   *

 

Rosa Gloria contiene un suspiro de alivio cuando el reportero da por terminada la entrevista. Toma el menú, lista, por fin, para ordenar. La preocupación de Rolando Fernández es otra:

 

– Hermano, te suplico, acuérdate: Que ella es pueblo. Recálcalo, por favor…

 

 

El Financiero, noviembre de 1991

 

Publicado el Martes, 18 Junio 2013 00:00
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